Historia de Villapalacios. Temas.
El motor y el coche que inventó Joaquín Quijano López, 'el bolche', en 1926

 

 

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Imagen de la bendición el 31 de julio de 1927 por el cura Pedro Antonio Castillo del motor
y del coche de Joaquín Quijano. / ARCHIVO FAMILIA QUIJANO.

 

 

s La historia de Villapalacios conserva momentos "épicos" pocos conocidos pero que demuestran el coraje y el espíritu emprendedor de alguno de sus habitantes en épocas pasadas. Cuesta creer que en la década de los años 20 del siglo XX, en un pueblo como el de Villapalacios, alguien diseñara e inventara un motor y un coche y que este funcionara. Pero fue así.

La hazaña la protagonizó JOAQUÍN QUIJANO LÓPEZ, personaje inquieto que participó en muchos de los acontecimientos de ese momento que se vivieron en Villapalacios.

Miembro de la familia Quijano, establecidos en el pueblo alrededor de 1875 provenientes de Puebla del Príncipe y Albaladejo, en la vecina Ciudad Real. En Villapalacios abrieron un tienda alrededor de esta fecha, primero en la calle de los Charcos, luego en la Placeta del Correo, a la entrada del pueblo y, desde el año 2000, en la Plaza Mayor, frente a la iglesia de San Sebastián, tal y como ha reconstruido Emilio Quijano, bisnieto de los fundadores José Joaquín Quijano Manchón y Fabiana Coronado. Como seguro que lo fueron siempre, en la actualidad, los hermanos Quijano son una referencia en Villapalacios y todo el mundo acude a su tienda, aparte de para poder comprar cualquier producto que se pueda necesitar (seguro que ellos lo tienen o te dicen cómo conseguirlo) como para mantener una agradable conversación durante un buen rato.

Joaquín Quijano, conocido como "El Bolche", tuvo también varios negocios, pero, sobre todo, fue conocido en la localidad por su participación en actos festivos. El fue el encargado de los fuegos artificiales durante varios años en las fiestas locales de septiembre, actividad que desarrolló en otros pueblos. En el programa de las fiestas de 1951 aparece citado como organizador de las verbenas populares del día 16 (una a las seis de la tarde y otra a las once de la noche) que se realizarían en la plaza de toros, situada por entonces en un corral del núcleo urbano. Las verbenas, decía el programa, estuvieron amenizadas por una vocalista "guapísima" llegada de Madrid.

 

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Retrato de Joaquín Quijano López de joven y, a la izquierda, disfrazado para la feria de Albacete. / ARCHIVO FAMILIA QUIJANO

 

Quizá esa actividad lúdica es la que más ha trascendido de Joaquín Quijano, pero tuvo otra mucho más seria y destacada, de la que ha quedado constancia aunque no sea tan conocida: la de inventor de un motor a dos tiempos y creador de un automóvil que durante años circuló por las calles del pueblo.

En la base de datos del Archivo Histórico de la Oficina de Patentes y Marcas sigue apareciendo la gesta de Joaquín: la patente de "un motor de gasolina a dos tiempos con bomba separada y accionamiento de dos émbolos de la misma cámara de explosión, y articulación de sus bielas sobre el mismo codo cigüeñal haciendo la distribución sin necesidad de válvulas".

s Esta es la ficha completa:

Datos de la Patente

Número Patente

99052 

Título

Un motor de gasolina a dos tiempos con bomba separada y accionamiento de dos émbolos de la misma cámara de explosión, y articulación de sus bielas sobre el mismo codo cigüeñal haciendo la distribución sin necesidad de válvulas.  

Tipo

Patente de Invención 

Duración (años)

20 

Fecha de solicitud

03-08-1926 

Fecha de concesión

03-09-1926 

Puesta en Prácica

No 

Fecha de Puesta en práctica

 

Última anualidad pagada

2

Motivo de caducidad

No puesta en práctica ó menos de 3-4 anualidades pagadas 

Fecha de caducidad

01-01-1929 

Cesiones

No 

Fecha de cesión

 

Clasificación Internacional
Patentes

F02B 

 

Datos del solicitante

Solicitante

Quijano López, Joaquín

Lugar de residencia

Albacete

Provincia de residencia

Albacete

País de residencia

España

Profesión

Desconocido


Por lo tanto, Joaquín solicitó la patente de su invento en agosto de 1926, y un mes después, en septiembre, fue inscrito como tal. Según consta en la ficha tal y como sigue apareciendo hoy en día en internet (buscar a la izquierda en: patentes, 1878-1949), el invento no fue llevado a la práctica. Pero eso es algo que sabemos que no es cierto. No es solo porque el coche de El bolche fuera famoso en su momento en Villapalacios, sobre todo por los paseos que realizaba arriba y abajo por el pueblo, sino porque tenemos la imagen del vehículo en un momento de su breve pero heroica historia.

Según recuerdan sus familiares. Joaquín, con los dibujos que había realizado, se marchó a Barcelona donde le hicieron los planos "en condiciones", y luego consiguió fabricar el motor y montarlo en un taller. Una vez conseguido, se subió en su flamante vehículo y emprendió camino de casa a Villapalacios.

Nada más y nada menos que a más de 650 kilómetros de distancia. No sabemos si el regreso se produjo a finales de julio de 1927, pero lo que si queda claro es que el día 31 fue recibido con todos los honores en la localidad: El sacerdote Pedro Antonio Castillo Martínez, activo en la localidad desde abril de 1924 hasta septiembre de 1936, bendijo el vehículo, ante la atenta mirada de más de una docena de 'paloteños', que no quisieron perderse la oportunidad de salir en la fotografía. Todos, a la puerta de la iglesia, visten sus mejores galas. En la imagen no salen pero se ven los pies de un par de niños montados en el vehículo en el que podemos ver partes de madera, como el suelo donde van situados los asientos. A la izquierda de la imagen, orgulloso, aparece un joven Joaquín, artífice de la proeza junto a su automóvil, vestido con traje y corbata y con una gorra de plato en una de sus manos.

En la población existirían pocos vehículos por entonces. Recordemos que en junio de 1925, un par de años antes de la heroica llegada del vehículo de El Bolche, visitaron la población los responsables de la revista Centauro a bordo de un Ford T como el que aparece en este imagen inferior, de aspecto bastante parecido al creado por nuestro héroe local.

 

Ford T

 

Los hermanos Quijano conservan parte de la documentación que hizo posible el coche: los planos en hojas azules y tinta blanca y, sobre todo, el pesado motor que han guardado durante años, como una de las joyas familiares más preciadas.

Se habla mucho en esta época de crisis de la necesidad de emprendedores y de personas que con su actitud ayudan a superar los malos momentos. Joaquín Quijano, sin duda, lo fue.

 


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Joaquín Quijano durante el servicio militar y, a la derecha, paseando con sus padres por Albacete. / ARCHIVO FAMILIA QUIJANO

 

 



 

 

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