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Historia de Villapalacios. Temas.

 

Un escribano real, un albéitar herrero, un cirujano romancista y 11 tejederas en Villapalacios (1853)

Un documento enumera las actividades económicas que se llevaban a cabo a mitad del siglo XIX, las personas y la calle donde se realizaban y las tasas que pagaban cada una

 

 

 

Por José Ángel Montañés Bermúdez.
Publicado el 4 de marzo de 2026

 

 

 

1896

Villapalacios en 1896, según una imagen publicada en España al terminar al siglo XIX. Apuntes de viaje, de Sinesio Delgado y Ramón Cilla (fotógrafo y dibujante)' en el que se muestra una de las calles de la localidad en ese momento, 43 años después del documento que se analiza aquí. Teniendo en cuenta que el enorme edificio que se ve en la parte de atrás, a la derecha, es la cabecera de la iglesia de San Sebastián, con los contrafuertes y el vano de la ventana que ilumina el presbiterio, podríamos pensar que la fotografía se tomó en el cruce de las actuales calles de los Charcos con Ramón y Cajal, que es y era, la entrada al pueblo desde la carretera general, pese a que en ese momento no había ningún camino que uniera el casco urbano y esta carretera. Foto publicada en Facebook.

En esta calle, y en edificios como los que se ven, habían instalados hasta siete negocios y actividades económicas: una tienda al por menos en el que se vendían comestibles, una herrería, un horno del concejo, un especulador de grano, un tratante de cerdos y tres telares de lanzadera para realizar paños ordinarios.

 

***

 

rojo Un documento conservado en el Archivo Municipal de Villapalacios permite conocer los negocios y las actividades económicas que había en la localidad a mitad del siglo XIX, en concreto en 1852 y 1853. Se trata del llamado Matrícula o repartimiento general que forma el alcalde para el referido año de 1853 de todos los contribuyentes sujetos al pago del subsidio industrial y de comercio en el que figura el nombre de las personas, la actividad que realizan, el lugar donde la ejercen y el pago de las tasas que tenían que pagar, en reales de vellón, para poder llevarlas a cabo.

El documento, en su encabezamiento, también permite saber que, por entonces, Villapalacios contaba con 245 vecinos, unas 906 personas, con arreglo al último censo electoral, según se puede leer en la primera página. El listado, de apenas una decena de páginas, permite hacer un mapa en el que ver la distribución por la localidad de estas actividades y comprobar su reparto por todo Villapalacios. 

 

 

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Primera página del documento de 1853 conservado en el archivo de Villapalacios. / FOTO JOSÉ ÁNGE MONTAÑÉS

 

 

Según esta relación, en el Villapalacios de 1853 habría tres comercios al por menor. En uno de ellos se podrían comprar tejidos de lencería, lienzos para sábanas o manteles; algodones y sedas y otro tipo de telas. Lo sorprendente de este negocio es que estaba situado en el callejón de Palacio, actual callejón de Jerónimo de Aliaga, al lado de la Plaza Pública, un lugar en el que no constaba que hubiera habido actividad comercial nunca. Los otros dos estaban dedicados a la venta de alimentos como, según se cita: “bacalao, azúcar y demás comestibles del reino”. Uno estaba en la calle de los Charcos y otro en la calle de Palacio, por lo que estaban a cierta distancia y suministraban de alimentos a toda la localidad.

En esta calle de Palacio estaba situado, y seguramente vivía, el único escribano real que ejercía en la localidad.  Dentro de las diferentes categorías de escribanos en el siglo XVIII, el de real, era el que gozaba de mayor rango, ya que podía ejercer su profesión en todo el imperio, menos en donde había escribanos numerarios, que hacían su labor en el pueblo, distrito o gobernación a que estaban asignados, pero con exclusión de otros cualesquiera. Una tercera categoría era la de los escribanos de ayuntamiento, de concejo o cabildo, encargados de asistir a las juntas o sesiones de estas entidades de gobierno y autorizar sus acuerdos y resoluciones. En el caso de Villapalacios, cita, textualmente que Escolástico Gimenez, que sabemos por su firma que se llamaba Escolástico Antonio, era escribano real.

 

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Firma del escribano real Escolástico Antonio Jiménez en un Acta municipal de 1855.

 

En Villapalacios, por entonces, había también dos mesoneros y dos taberneros, ubicados en La Plaza Pública, actual Plaza Mayor; calle de la Plaza, actual doña Juana Manrique; y calle de las Campanas, actual Hermano Francisco. Juan Antonio Fuentes era mesoreno y tabernero y regentaba el negocio de la plaza. Y pagaba por las dos actividades. Los otros dos eran Antonio Linares, mesonero en la calle de la Plaza y Juan Martínez, que tenía una taberna en la calle de las Campanas.

También había dos alarifes, maestros de obras o expertos en construcción; una figura clave para la construcción y edificación en todas las localidades. Se trataba de Ramón Calderón, ubicado en la calle del Currucote y Pedro Navarro, en la calle Ancha (actual calle Daoíz y Velarde, pero solo el tramo que va a partir del cruce con la calle Ramon y Cajal, hacia el paseo de la Bolea).

En la calle de la Plaza ejercía su actividad Francisco Cebrián como albéitar herrero. Un albéitar era, en estos momentos, un veterinario, la persona encargada de la salud animal, sobre todo de equinos como caballos, mulas y burros, que además de curarlos también los herraba, de ahí la denominación doble. Su conocimiento era más empírico y tradicional que formado en una universidad.    

En la calle Ancha también estaba instalada la única carnicería de Villapalacios de ese momento. La regentaba Casimiro Montañés. El único carpintero era, por su parte, Antonio Martñínez, que tenía su taller de carpintería en la calle del Currucote.

Otras de las actividades que sorprende leer en el documento por la terminología empleada es la de cirujano romancista que desempeñaba en Villapalacios Juan Vicente Milla en la calle del Alamillo. Este cirujano, además de sangradores y barberos, era una figura necesaria para la atención sanitaria cotidiana en las localidades que se formaban (como ocurría con el albéitar) mediante el aprendizaje práctico junto a otros maestros cirujanos o barberos. saban la lengua romance (español) en vez del latín que empelaban los cirujanos universitarios. Considerados de inferior categoría, según las épocas, necesitaban de la autorización de un cirujano latino para realizar ciertas intervenciones.

 

 

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El Cirujano, grabado realizado por David Teniers en 1678. / Biblioteca Nacional de España.

 

 

Dos eran los herreros que había entonces en Villapalacios. Dionisio Pérez tenía su taller en la calle de los Charcos y Francisco Cebrián en la calle de la Plaza. Y dos los zapateros: Julián Palacios, en la calle de la Plaza y Félix Díaz, en la calle de Palacio.

El pan, su fabricación y consumo, como en todas las comunidades, era fundamental en el Villapalacios de mitad del siglo XVIII. En esta relación de negocios y actividad económica se cuentan hasta 9 establecimientos relacionados con él. Dos eran hornos sin venta; lugares en los que se cocía el pan. Eran los hornos públicos del concejo ubicados en la calle de los Charcos y en la calle de Palacio que se citan en diferentes documentos y que conocemos, sobre todo el primero, por la inscripción de 1788 que se recuperó hace unos años en una vivienda del llamado callejón de Amadeo, en que se recuerda una reforma de esta construcción en ese año. Según el documento de 1853 estos dos hornos los regentaban Ramón Resta (el de la calle de los Charcos) y Facundo Molina (el de la calle de Palacio). A estos hornos, conocidos como hornos comunitarios o de poya, por la tasa, la poya, que se pagaba por poder cocer el pan; aunque muchas de la veces el servicio se cobraba en panes.

 

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La inscripción de 1788 perteneciente al horno del concejo localizado en la calle de los Charcos de Villapalacios. / FOTO JOSÉ ÁNGEL MONTAÑÉS.

 

Los otros siete hornos se definen como tienda de pan para el público eran lugares en los que se hacía y se vendía pan para todo el mundo. Estaban muy repartidos por toda la localidad. Dos se localizaban en la calle de la Plaza, los regentados por Ana Garrido y Bartolomé Montano; dos en la calle de las Campanas, los de Pedro Ballesteros y Ramón Medina; otros dos en la calle del Alamillo, los de Miguel Montano y Antonio Resta y el último ubicado en la calle del Ojeado, de Pedro Bueno.

Otras figuras interesantes por la actividad que realizan son los dos especuladores en grano que aparecen en la relación:  Flora García Santos, que vivía en la calle de la Tercia; un nombre que vemos en los documentos por primera vez y que tiene que ver con la actividad de esta empresaria. La tercia hace mención al almacén donde se recaudaba el diezmo eclesiástico. Como hemos dicho, no sabemos donde estaba esta calle en Villapalacios, pero abre un nuevo campo de investigación.

La especuladora en grano era la persona, como su propio nombre dice, que especulaba con el comercio del cereal, sobre todo del trigo. Se trataba de comerciantes o propietarios que almacenaban el grano el año de su recolección y lo vendían en las épocas previas a la cosecha, en los momentos de carestía y podían llegar a retenerlo aguardando años de malas cosechas o precios altos. Flora García era una de estas personas. El otro especulador era José Linares que tenía su negocio en la calle de los Charcos, según el documento. Durante mucho tiempo se persiguió la ocultación de grano con fines especulativos, ya que, desde el siglo XVI, la Corona había ordenado instalar pósitos o alhóndigas, almacenes públicos que estaban bajo el control y administración del regimiento de la localidad, en todas las poblaciones de Castilla, con el fin de poder controlar el precio de este alimento básico.

Otra de las actividades tiene que ver con la ganadaría. Se trata de cuatro personas calificadas de tratantes en ganado. El primero, en ganado cabrío, Joaquín Polo con sede en la calle de Palacio; dos en ganado lanar: Clemente Pajares, en la calle del Alamillo y Ezequiel Martínez, con sede en la plaza Pública, mientras que José Linares, ejercía como tratante de ganado de cerda, en la calle de los Charcos.

En la localidad, por entonces había cuatro molinos harineros de una piedra. Todos estaban fuera del casco urbano de la localidad. Los regentaban Pedro Bravo, Mariano Rozalén, Antonio Sánchez, y Félix Brigido. No cita su localización, pero evidentemente serían molino de agua y por lo tanto estarían junto al cauce del río Casas.

En la relación también se menciona la propiedad de un “caballo padre”, entendemos que un semental, de Ezequiel Martínez, que ya vimos que residía en la Plaza Pública, seguramente en la casa que reformó y que luce una placa con su nombre. Ezequiel Martínez, que fue alcalde constitucional entre 1844 y 1852, y diputado provincial, fue un gran terrateniente y propietario de Villapalacios que tuvo, incluso ganaderías de toro bravo que se lidiarion en plazas como las de Barcelona y Madrid, como ya contamos en una publicación de 2012, con motivo de los 412 años de la primera corrida de toros, de la que se tiene noticia, en Villapalacios y que se conmemoró con una exposición que organizamos en el salón parroquial.

La relación de personas concluye con la lista de las 11 tejedoras de un telar de lanzadera de lienzos ordinarios que ya analizamos en la anterior publicación. Pero que aquí volvemos a citar sus nombres:

Romana Moreno, que tenía su telar en la calle Currucote.
María Antonia Valenciano, en la calle Alamillo.
María Montañés, en el callejón de la Corredera.
Ramona Castellanos, en la Plaza Pública.
Juliana Moreno, en la calle Ancha.
Nieves Pareja, en la calle de los Charcos.
Casimira Torres, en la calle de los Charcos.
Antonia Linares, también en la calle de los Charcos.
Benita Bermúdez, en la calle de la Yedra.
Juan Abril. Por su hija Aniceta, también en la calle de la Yedra.
Francisco Garrido. Por su mujer María Matilde, vivía y trabajaba en la calle Palacio.

mapa

Mapa con la distribución de todas las actividades económicas y negocios que había en Villapalacios en 1853, situado en el plano de la localidad de 1877. En la leyenda aparece la actividad y, entre paréntesis, el número de negocios o personas que la desarrollan en ese momento. / ELABORACIÓN PROPIA.

 

 

PLANO TELAR

Plano de Villapalacios en 1877 con la situación de los telares en los que las 11 mujeres confeccionaban paños en 1853. / ELABORACIÓN PROPIA.

 

 

Al lado de cada una de las personas, su actividad y el lugar donde la ejerce, figura en el documento la tasa o impuesto que paga en ese momento. La más alta, la pagaba José Linares, el tratante de ganado de cerda, seguramente por el volumen de negocio. Pagaba 466,40 reales de vellón. Le seguía Valentín Linares (no sabemos la relación, quizá eran hermanos); el mercader que vendía al por menor tejidos de lencería, algodón y sedas en el callejón de Palacio, que pagaba una tasa anual de 361,46 reales de vellón. Y detrás de ellos, los dos especulares de grano, y los tres tratantes de ganado restantes, que pagaban la misma cantidad: 349,80 reales de vellón. 

Muy por debajo, estaban los dueños de los molinos harineros: 162,2 reales de vellón; los otros dos comercios al por menor de comestibles, que pagaban 116,60 reales de vellón cada uno; el escribano real, los mesoneros y los taberneros, 69,66 reales de vellón cada uno; mientras que los dos alarifes, el albéitar herrero, el carnicero y el carpintero pagaban 34,98 reales de vellón por cabeza.

El cirujano, los herreros, y los que regentan los dos hornos de pan del concejo, también pagaban 34,98 reales de vellón, mientras que los propietarios de los hornos de pan que si lo vendían la cantidad era menor: 18,66 reales de vellón. Esta es la cantidad que también pagana las 11 mujeres que con sus telares realizaban paños ordinarios.

Al final, a modo de resumen se asegura que todas las tasas sumaban la cantidad de 4.160,36 reales de vellón (1.494,84 reales de la primera categoría, 2.460,26 reales de la segunda y 3.205,26 de la tercera).

El documento termina:

Y no habiendo más personas que Comprenden la precedente matrícula la doy por concluida sin perjuicio de sujetar a ella cualquiera otra persona o personas que deban ser comprendidas lo cual asciende a 4160, 36 céntimos salvo error. Según aparece el presidente resumen. Villapalacios 1 de diciembre de 1852 el alcalde constitucional Ezequiel Martínez.

Certificación donde se sequen Martínez alcalde constitucional de esta villa de villapalacios.

Certifico = que la precedente matrícula ha sido formada con la asistencia conformidad de todos los individuos comprendidos en ella y con las formalidades prevenidas en la ley y demás órdenes e instrucciones de la materia. Por lo que aun cuando ha estado expuesta al público desde el día primero del corriente mes hasta este de la fecha no ha habido reclamación alguna sobre ella por lo cual se remite a la supervisión y aprobación con las copias prevenidas. Y para que conste lo firmo en villapalacios a 11 de diciembre de 1852.
El alcalde constitucional Ezequiel Martínez.

Tras ser examinado el documento se rectifican algunas cantidades haciendo que el resultado final de todas las tasas sea de 4626,24 reales de vellón. El documento se firma en Albacete a finales de enero de 1853.

 

ACTIVIDADES, CALLE POR CALLE:

Si analizamos el número de actividades que se desarrollan por calles, se comprueba que las que cuentan con mayor número son la calle de los Charcos, con siete, seguida de la calle de la Plaza y la calle de Palacio, con seis. Esta es la relación completa:  

 

Calle de los Charcos. Ocho

1. Tienda al por menor de Anselmo Pozo, en la que se venden bacalao, azúcar, y demás comestibles del reino.
2. Herrería de Dionisio Pérez.
3. Horno sin venta a l público de Ramón Resta.
4. Especulador de granos, José Linares.
5. Tratante de ganado de cerda, José Linares.
6. Tejedora de telar de lanzadera de paño ordinario, Nieve Pareja.
7. Tejedora de telar de lanzadera de paño ordinario, Antonia Linares.
8. Tejedora de telar de lanzadera de paño ordinario, Casimira Torres
.

Calle de Palacio. Seis

1. Tienda al por menor, de Severiano Linares.
2. Escribano real, Escolastico Gimenez.
3. Horno sin venta al público, de Facundo Molina.
4. Zapatería de Feliz Díaz.
5. Tratante de ganado cabrío, Joaquín Polo.
6. Tejedora de telar de lanzadera de paño ordinario, Francisco Garrido por su mujer María Matilde.

Calle de la Plaza. Seis

1. Mesón que tenía Antonio Linares.
2. Herrería de Francisco Cebrián.
3. Herrería de Francisco Cebrián.
4. Zapatería de Julian Palacios.
5. Tienda de pan para el público de Ana Garrido.
6. Tienda de pan para el público de Bartolomé Montano
.

Plaza Pública. Cinco

1. Mesón que regentaba, por entonces, Juan Antonio Fuentes.
2. Taberna de Juan Antonio Fuentes.
3. Tratante de ganado lanar, Ezequiel Martínez.
4. Por un caballo padre, de Ezequiel Martínez.
5. Tejedora de telar de lanzadera de paño ordinario, de Ramona Castellanos.

Calle del Alamillo: Cinco

1. Cirujano romancista Juan Vicente Milla.
2. Tienda de pan para el público de Antonio Resta.
3. Tienda de pan para el público de Miguel Montano.
4. Tratante de ganado lanar, Clemente Pajares.
5. Tejedora de telar de lanzadera de paño ordinario, María Antonia Valenciano.

Calle del Currucote. Tres

1. Alarife Ramón Calderón.
2. Carpintería de Antonio Martínez.
3. Tejedora de telar de lanzadera de paño ordinario, Ramona Moreno.

Calle de las Campanas. Dos

1. Tienda de pan para el público de Pedro Ballesteros.
2. Tienda de pan para el público de Ramón Medina.

Calle Ancha. Dos

1. Carnicería de Casimiro Montañés.
2. Tejedora de telar de lanzadera de paño ordinario, Juliana Moreno
.

Calle de la Yedra. Dos

1. Tejedora de telar de lanzadera de paño ordinario, Benita Bermúdez.
2. Tejedora de telar de lanzadera de paño ordinario, Juan Abril, por su hija Aniceta.

Callejón de Palacio. Una

1. Comercio al por menor de Valentín Linares (mercader que vende en un mismo local o tienda, tejidos de lencería, algodón, seda y demás efectos).

Calle de la Corredera. Una

1. Tejedora de telar de lanzadera de paño ordinario, María Montañés.

Calle del Ojeado. Una

1. Tienda de pan para el público de Pedro Bueno.

Calle de la Tercia. Una

1. Especulador de granos: Florda García Santos.

Fuera del casco del pueblo:

1. Molino harinero de una piedra más de 6 meses de Pedro Bravo.
2. Molino harinero de una piedra más de 6 meses de Mariano Rozalén.
3. Molino harinero de una piedra más de 6 meses de Antonio Sánchez.
4. Molino harinero de una piedra más de 6 meses de Feliz Brigido.

 

 

 

 

 

 

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