Historia de Villapalacios. Personajes.

Aquí está la mano (derecha) del Venerable Hermano Francisco del Niño Jesús

El miembro amputado del carmelita descalzo (Villapalacios 1544 - Madrid 1604), fue enviado a Valencia un año después de fallecer tras pedirlo el arzobispo Juan de Ribera que lo depositó en un relicario de plata en el Colegio de Corpus Christi que había fundado ese mismo año de 1605. En la actualidad la reliquia se conserva dentro de una caja lacrada y el relicario y las sortijas que el religioso llevaba al morir en una segunda caja.

 

 

 

Por José Ángel Montañés Bermúdez.
Publicado el 28 de marzo de 2026.

 

 

Ver también:
r Francisco Pascual Sánchez, Hermano Francisco del Niño Jesús, (Villapalacios 1544 - Madrid, 1604)
r Informe de 1829 sobre la mano incorrupta (o no) del Hermano Francisco del Niño Jesús

 

 

 

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Caja que guarda en su interior la mano derecha del Venerable Hermano Francisco del Niño. La arqueta se conserva en el museo del Corpus Christi de Valencia. / FOTO REAL COLEGIO SEMINARIO DEL CORPUS CHRISTI.

 

 

r La fama de santo alcanzada por el Hermano Francisco del Niño Jesús, (Villapalacios, 1544 – Madrid, 1604) hizo que en vida todo el mundo quisiera tener un trozo de su capa o manto. Y, siguiendo con esa tradición de hacerse con una reliquia de su ropa, tras fallecer a los 60 años, el 26 de diciembre, en el convento carmelita de San Hermenegildo de Madrid, y ser expuesto para su último adiós «a pesar de la rexas, que defendian su cadáver, le hubieron de poner tres veces habito, por haverselo cortado para reliquias»; por lo que el franciscano levantaba pasiones incontroladas vivo y muerto. 

Pero hubo más.

Antes de ser enterrado «en un nicho abierto en la pared, en la capilla de madre Santa Teresa». Y antes de colocar una lápida que ponía:

A Dios, bonísimo y grandísimo. Francisco, pobre, rico con el dulcísimo nombre y ardiente devoción del Niño Jesus, habiendo sido sacado por él de la guarda de las ovejas para apacentar grandes manadas de pobres, y después para vivir entre los Carmelitas, y de aquí trasladado al cielo, reposa en este sepulcro. Murió a 27 de diciembre de 1604.

Continuó el interés por hacerse con parte de sus restos llevando a cabo un acto realmente cruel: el desmembrado y reparto de su cadáver para entregarlo a aquellos lugares en los que había vivido y se le quería seguir recordando. Sobre todo, en Alcalá de Henares, donde se reclamaba el cadáver, o parte de él, por haber vivido más de dos décadas allí. Y dentro de esta ciudad había dos lugares que aspiraban a acogerlo: el hospital de Antezana, donde había vivido y trabajado y el Colegio de San Cirilo, monasterio carmelita fundado en 1570 por Santa Teresa y San Juan de la Cruz con la idea de ser un lugar de formación de los nuevos religiosos y centro neurálgico en esta ciudad de la orden del Monte Carmelo.

Pese a la negativa primera de los de Madrid, al final, colegio de San Cirilo se hizo con gran parte de los restos tras proteger los restos de los responsables del hospital de Antezana. Años más tarde los carmelitas dieron las reliquias a la comunidad de monjas del Corpus Christi de Alcalá de Henares y durante la Guerra Civil sus restos fueron esparcidos por el huerto de la comunidad.

Los restos que quedaron en Madrid fueron venerados hasta que la Desamortización de 1836 obligó a los religiosos a dejar sus iglesias y conventos. Las reliquias fueron entregadas a la comunidad de carmelitas descalzas de Santa Ana y San José de esta ciudad y también desaparecieron entre 1936 y 1939.

Por su parte, desde Valencia, el teólogo Juan Ribera, arzobispo de Valencia, patriarca de Antioquía y gran amigo de protector del Hermano Francisco durante los dos años que vivió en esta ciudad, también reclamó una parte del cuerpo para que se trasladara a la ciudad del Turia.

Ribera consiguió su objetivo y se hizo con una de las manos del Hermano Francisco, en concreto la derecha. Tras llegar el miembro amputado a Valencia el patriarca la metió en un relicario de plata y la entregó al seminario que había fundado ese año, donde, habría desaparecido, probablemente, durante los años del conflicto civil. Y así se ha publicado y lo hemos publicado.

Pero, ¿Y si la mano no hubiera desaparecido durante los tres años de guerra en España?  

Tras recabar toda la información decidimos que lo mejor era hacer lo que había que hacer: ponernos en contacto con el Real Colegio de Corpus Christi de Valencia, una institución cultural y religiosa de primer orden de la ciudad del Turia, que conserva un vasto patrimonio histórico y artístico, para preguntarles si la tenían o no, y en recabar todo lo que nos pudieran aportar.

La respuesta tardó en llegar unos días, pero no pudo ser mejor:

La mano se había conservado desde y estaba guardada en una caja en el relicario del museo del centro. Tras conocer la noticia, solicitamos ver y tener fotografías de esa caja. Y cual fue nuestra sorpresa que nos enviaron imágenes no de una, si no de dos cajas o arquetas relacionados con el villapalacense.

 

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La caja o arqueta con la mano derecha del Venerable Hermano Francisco del Niño. La arqueta se conserva en el museo del Corpus Christi de Valencia. / FOTO REAL COLEGIO SEMINARIO DEL CORPUS CHRISTI.

 

Veamos:

En el interior de una de ellas; de madera oscura, teñida seguramente, de unos 30 por 20 centímetros (no tenemos las medidas exactas), decorada con taracea también de madera más clara, dibujando formas geométricas, rombos, se conserva la mano del Hermano Francisco.

La arqueta que está cerrada con una cinta rosácea, aunque pudo ser granate, y lacrada, para impedir que sea abierta, con un enorme sello de cera roja en el que se estampó un escudo que no hemos podido identificar con seguridad, tiene una cartela en la que se puede leer:

 

La mano del h(er)mano Francis(co)
de el Niñ(o) (J)esus
La llavesita esta en la arca […] deposito dentro una caxit(a)

 

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Cartela de la caja que conserva la mano del Venerable Hermano Francisco del Niño. / FOTO REAL COLEGIO SEMINARIO DEL CORPUS CHRISTI.

 

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Sello lacrado que imposibilita abrir la arqueta que conserva la mano derecha del Venerable Hermano Francisco del Niño en el museo del Corpus Christi de Valencia. / FOTO REAL COLEGIO SEMINARIO DEL CORPUS CHRISTI.

 

 

La ‘caxita’ que refiere esta cartela es la segunda caja, realizada, aparentemente con la misma madera, sin teñir y de confección más rudimentaria, sin decoración y dejando ver los clavos que le dan forma y de proporciones parecida, quizá un poco más grande que la anterior.

 

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Segunda caja con la guarnición de plata y las sortijas que llevaba el Hermano Francisco al morir en 1604 conservada en el museo del Corpus Christi de Valencia. / FOTO REAL COLEGIO SEMINARIO DEL CORPUS CHRISTI.

 

En ella también hay una cartela escrita con la misma letra que la primera en la que se puede leer:

 

En esta caxa esta la guarnición de plata de la mano
 del Hermano Francisco del Niño Jesus y las sort-
tijas que tenia en los dedos puestas en la caxilla
que esta dentro de esta con la llavezita de
la arquilla que esta la mano del dicho si-
ervo de Dios y la memoria de dichas sortijas

 

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Cartela de la segunda caja con la guarnición de plata y las sortijas que llevaba el Hermano Francisco conservada en el museo del Corpus Christi de Valencia. / FOTO REAL COLEGIO SEMINARIO DEL CORPUS CHRISTI

 

Conocemos más datos de cómo fue el traslado de la mano desde Madrid a Valencia por un documento que se conserva, también, en el archivo de este centro valenciano:

El traslado (y quizá la amputación) de la mano se produjo un año después de haber sido enterrado el Hermano Francisco, por lo que hubo que desenterrar el cadáver para proceder al corte de este miembro. Lo sabemos por una carta fechada el 31 de diciembre de 1605, un año y cinco días después de la muerte del religioso, el 26 de diciembre de 1604, que lleva por título: Testimonio de la reliquia de la mano derecha del Hermano Fray Francisco del Niño Jesús.

 

 

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La carta fechada en Madrid el 31 de diciembre de 1605 en la que se da cuenta de la amputación de la mano y de que se ha enviado a Valencia. / FOTO REAL COLEGIO SEMINARIO DEL CORPUS CHRISTI

 

La carta está firmada por tres altos representantes de la orden:

La carta está redactada por el primero, Francisco de la Madre de Dios, que asegura que fue él quien dio la orden de cortar la mano:

Doy fe y verdadero testimonio que por mi orden se cortó la mano derecha del cuerpo de nuestro hermano Fray Francisco del Niño Jesús de buena memoria.

También fue el que la entregó a uno de los sacerdotes de confianza del monasterio, fray Andrés de Santa Ana, para que la llevara a Valencia y la entregara a Juan de Ribera:

Yo la entregué muy a recaudo al padre Fray Andrés de Santa Ana sacerdote profeso de nuestra orden, religioso de entera confianza y predicador para que la llevase al ilustrísimo y reverendísimo señor don Juan de Ribera Patriarca de Antioquía y arzobispo de Valencia por la grande obligación que Nuestra Sagrada Religión tiene a su señoría Ilustrísima y por la singular voluntad y amor que su señoría Ilustrísima y el dicho hermano Fray Francisco en su vida se tuvieron.

Según el autor de la misiva la mano:

Estaba ya enjuta y morena y por la palma algo gastada.

Y termina:

Y para que mejor conste a los sucesores, afirmo y juro in verbo sacerdotis que todo lo sobredicho es ansi verdad como queda referido.

Para dar más validez a su declaración «firman y juran lo mismo» los padres Fray Pedro de la Purificación y Fray Francisco de la Natividad ya mencionados. En Madrid, en la fecha indicada del 31 de diciembre de 1605, acompañado del sello de la orden.

Pero todavía hay más.

También hemos conseguido una radiografía o escaneo por rayos X de la caja que conserva la mano del Hermano Francisco; una técnica efectiva para visualizar el interior de un objeto, en este caso de la caja, sin necesidad de abrirla. Es esta:

 

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Radiografía de la mano del Hermano Francisco del Niño Jesús conservada dentro de una caja en el museo del Corpus Christi de Valencia. La mancha blanca del centro de la imagen se corresponde con el sello lacrado de cera que protege para que no se abra la arqueta. / FOTO REAL COLEGIO SEMINARIO DEL CORPUS CHRISTI

 

La imagen, en la que se ve como la mano está, efectivamente, amputada y se conserva

Entera desde la muñeca hasta la extremidad con todos los ligamentos comunes, articulaciones, firmes de los cinco dedos, lo cuales quedan una posición recta con alguna curvatura hacia la parta anterior o de la palma.

Esta descripción es la que hizo posiblemente la última persona que vio en vida la mano:

Fue Manuel Pizcueta, médico, presidente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Valencia y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia entre 1802 y 1832, que recibió el encargo en 1829 de la Curia eclesiástica de Valencia para que estudiara y determinara el estado de conservación de la mano, de cara a ver si esta reliquia se había mantenido incorrupta y si eso había ocurrido por algún tipo de «causa sobrenatural», con el fin de poder «reconocer dicha circunstancia virtud superior digna de admiración».

Todo, para determinar si había intervenido «virtud divina o, lo que suele decirse comúnmente, milagrosa», según se lee en un informe que publicamos el 16 de julio de 2024 en esta misma página. Un informe que se relaciona con el proceso de intentar llevar a los altares al Hermano Francisco del Niño Jesus, que había comenzado el propio Juan Ribera en 1605 (el mismo año en que recibió la mano derecha de su amigo) y que tuvo un primer (y único) logro en 1769 cuando el villapalacense Francisco Pascual, Hermano Francisco del Niño Jesús, fue declarado Venerable por el papa Clemente XIII.

El sello de cera roja que protede la caja de la reliquia tuvo que colocarse en este momento, tras el examen que realizó Pizcueta en 1829. Si fuera así, el escudo que aparece podría ser, no lo vemos bien, el de la curia eclesiástica de Valencia que supervisó estos trabajos. Solo adivinamos a ver en el centro un corazón atravesado por una cruz, lo que parece ser el sombrero de ala ancha o capelo que lo timbra y las borlas que caen a lado y lado.


Tanto hablar de una de sus manos, aquí dejamos el rostro del Venerable Hermano Francisco del Niño Jesús, en la obra más conocida que lo representa, pintada por Juan de Sariñena en 1605, al año siguiente de fallecer Francisco.

 

 

 

 

 

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