Historia de Villapalacios. Documentos.

Cuando Villapalacios ayudó a los afectados por la guerra
de Melilla a petición de la reina Victoria Eugenia

Por orden de la mujer de Alfonso XIII se creó en 1909 una junta de damas local para recaudar
fondos para los heridos y las familias de los fallecidos en el conflicto bélico del norte de África.

 

 

 

Por José Ángel Montañés Bermúdez
Publicado el 6 de abril de 2026.

 

 

Ver también: La increíble historia de la familia Parra - Martínez que emigró en 1913 a Argentina, huyendo de la guerra

 

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Justificante de la entrega de las 109,15 pesetas recaudadas por la junta local de damas de Villapalacios, firmada por la tesorera de la junta provincial de Albacete, Ezequiela Nieto de Fontecha. A la derecha, una fotografía de la reina Victoria Eugenia en 1909, año en el que se llevó a cabo esta caudación de fondos para ayudar a los soldados y sus familias. / ARCHIVO MUNICIPAL DE VILLAPALACIOS / AGP, PATRIMONIO NACIONAL.

 

 

 

ro Cuando en noviembre de 2022 publicamos la historia de la familia Parra – Martínez, que emigró de Villapalacios a Argentina con sus ocho hijos en 1913, para evitar que los seis varones murieran en el frente de Marruecos, nos preguntábamos qué información podía haber llegado a la localidad (la radio no comenzaría sus emisiones en España hasta 1924) para que la pareja tomara una decisión tan arriesgada como valiente que le llevó a cruzar el Atlántico para no volver nunca más.

Ahora sabemos que las noticias de este conflicto que acabó con la vida de muchos jóvenes que eran obligados a ir al frente, sí que eran conocidas por todos en Villapalacios. La afirmación tiene que ver con un documento localizado en el Archivo Municipal de Villapalacios en el que muestra como en 1909 unos doscientos vecinos de villapalacenses aportaron recursos para ayudar a los heridos y familiares de soldados fallecidos en el conflicto del norte de África; una iniciativa que promovió la mismísima reina Victoria Eugenia, mujer desde 1906 del rey Alfonso XIII.   

Victoria Eugenia destacó por su labor filantrópica en la que llevó a cabo la reorganización de la Cruz Roja Española; la fundación de varios hospitales en Madrid, Sevilla y Barcelona o la creación de una Escuela de Enfermeras, que llevaron a cabo una destacada labor en la atención de los heridos en la guerra de Marruecos.

En la guerra de Melilla Victoria Eugenia jugó un relevante papel durante las campañas militares, especialmente tras la crisis de 1909 que trajo el desastre del Barranco del Lobo, próximo a Melilla, en el que las tropas españolas fueron derrotadas por los rifeños el 27 de julio. También en la posterior guerra del Rif, entre 1921 y 1927, centrada en la labor humanitaria y de apoyo a las familias de los soldados afectados fomentando la creación de juntas y patronatos para socorrer a las viudas, huérfanos y familias de los soldados muertos o heridos en combate, impulsando labores de beneficencia.

 

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Soldados españoles combaten en la guerra de Melilla, en 1909. Abajo, un soldado es retirado, tras ser herido en el frente, durante un combate. / AUTOR Y PROCEDENCIA DESCONOCIDA.

 

Y esa labor llegó, por inverosímil que parezca, a Villapalacios.

Y lo hizo por medio de una carta enviada desde Albacete el 3 de septiembre de 1909. Venía remitida por la Junta Provincial de Señoras para socorrer a familias de muertos y heridos en la campaña de Melilla. La enviaba la presidenta de la Junta Provincial de Albacete al alcalde de Villapalacios, por entonces, José Tomás Pardo Mena (que había sido nombrado poco antes, el 1 de julio anterior), y decía así:  

Por iniciativa de Su Majestad la Reina Victoria, se ha abierto una suscripción nacional a favor de las familias de los muertos y heridos de la Campaña de Melilla, constituyéndose una Junta Central bajo su presidencia; y habiéndome encargado el Excelentísimo Señor Capitán general de la región de constituir, bajo mi presidencia, otra Junta provincial, que, ya constituida, ha de funcionar bajo la dependencia de la regional formada en Valencia, y con el fin de que esta provincia de Albacete responda tanta magnánima iniciativa; dando una vez más pruebas de su altruismo en aras de la caridad y pues que al fin es altamente patriótico y hemos de responder como españoles, yo le ruego a Usted en nombre de la Augusta Señora casi recién venida a España, y en el mío como hija de esta región manchega despliegue todo su probado celo y acendrado patriotismo en favor de esta nacional suscripción, que ha de resonar más allá de las fronteras, constituyendo una Junta Local en este pueblo compuesta de señoras, que asuma la responsabilidad de presidenta, secretaria, tesorera, y cuatro vocales que, una vez den impulso la suscripción y recauden fondos, los han de remitir a esta capital, y tesorera de la Junta provincial doña Ezequiela Nieto de Fontecha, calle Mayor, 36.

Esperando me participe los nombres y aceptación de las designadas para constancia y cuenta que he de dar a la Junta regional. Dios guarde a V. muchos años. Albacete 3 de septiembre de 1909. Virginia Méndez de Bernard.

 

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Portada del expediente de 1909. / ARCHIVO MUNICIPAL DE VILLAPALACIOS

 

Quien firmaba la carta era Virginia Mendez Soria, esposa de Justino Bernard Valenzuela, jurista y diputado, que era gobernador civil de Albacete; mientras que la tesorera, a la que había que mandar lo recaudado, era Ezequiela Nieto, esposa de Francisco Fontecha, empresario propietario de la fábrica de harinas de Albacete, que fue alcalde de la capital en 1916 y 1917. En la Junta provincial también estaban Micaela Miguel Fernandez del Castillo, Pilar Galligo de Tierno, Rosa Ochando de Casas, Manuela Ubach de Mañas y Francisa Ruiz de Navarro; todas grandes damas de la sociedad albacetense del momento.

A los pocos días, el once de septiembre, el alcalde Pardo Mena inicia la formación de la junta local estableciendo que: “se invite a las señoras y señoritas de este pueblo que reúnan condiciones para tal objeto”, para que “comparezcan en este ayuntamiento en el día de hoy y hora de las diez, para constituir dicha Junta que principiará a funcionar inmediatamente”; por lo que daba un margen de convocatoria realmente escaso.

Y así fue. A las tres de la tarde, de ese mismo 11 de septiembre de 1909, se constituye la Junta local de señoras:

Hoy se reunieron en las salas consistoriales las señoras y señoritas que ha invitado el alguacil de este ayuntamiento, asistidas de mí el infrascrito secretario con el fin de formar la Junta local de señoras para socorrer a las familias de muertos y heridos en la campaña de Melilla, cuya Junta, por máxime acuerdo de las comparecientes quedó constituida en la forma que sigue:

Presidenta: Facunda Resta Polo.
Tesorera: Desamparados Polo.
Secretaria: Concepción Resta Martínez
Vocales: Jacinta Pajares Polo
mmmnlll Iluminada Jiménez Linares
nnnnnln Pilar Quijano Coronado
mmmllll Engracia Pardo Mena

 

Y el secretario escribe:

Acto seguido, yo el secretario de este Ayuntamiento, doy lectura de la comunicación que encabeza este expediente ante la expresada Junta Local y bien enteradas todas las señoras y señoritas que la componen ofrecieron dar impulso a la inscripción abierta aceptando sus respectivos cargos con promesa de cumplirlos con el entusiasmo e interés que requiere tan patriótico fin.

El día 26 de septiembre, la junta provincial de Albacete responde a una carta desde Villapalacios, agradeciendo la formación de la Junta local “por haber aceptado el cargo para que han sido designadas y que esta Junta provincial espera lo desempeñarán con el patriotismo que requiere el Humanitario fin con que se han formado, dando a usted también gracias por su cooperación”.

 

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Carta de agradecimiento enviada por la junta de Albacete al alcalde de Villapalacios
tras la constitución de la junta local. / ARCHIVO MUNICIPAL DE VILLAPALACIOS.

 

De forma rápida se llevó a cabo la recaudación de los donativos, que aparecen referenciados, uno a uno en la lista que lleva por título: Lista de donativos para las familias de muertos y heridos en la campaña de Melilla con motivo de la suscripción abierta por S. M. la Reina Victoria.   

Al lado del nombre y apellido de cada una de las personas aparece su profesión y la cantidad en pesetas y céntimos que habían entregado.  Una lista que permite conocer los diferentes cargos y actividades y quien los desarrollaba en 1909 en Villapalacios. Son estos, ordenados alfabéticamente:  

. Agente ejecutivo: Enrique Espinosa.
. Albañil: Bartolomé Vico.
. Alcalde: José Tomás Pardo Mena.
. Alguacil: Leonardo Losa.
. Arriero: Ricardo Pérez, Gregorio Flores, Juan Guzmán, Nicolás Romero y Eustaquio Algaba.
. Barbero: Juan Montañés.
. Carpintero: Vidal Martínez, Victoriano Rosillo y José Vicente Martínez.
. Comerciante: Pascasio Rodríguez, Julio Quijano y Alberto González.
. Guarda: Florencio Garrido.
. Guardia Civil: Juan Gómez, Ulpiano Palomares y Juan Atienzar.
. Herrero: Ignacio Medina.
. Juez municipal: Gabriel Quijano Coronado.
. Labrador: José Vicente Pajares, Jesús Manchón,
. Maestro: Emilio Martínez y María de la Paz Rodríguez.
. Médico: Jesús Resta.
. Panadero: Joaquín Bueno.
. Practicante: José María Gallardo.
. Sacerdote: Guillermo Escribano.
. Sacristán: Orencio Gallego.
. Sastre: Feliz Gallego.
. Secretario del juzgado: Eduardo Resta Polo.
. Secretario municipal: José Joaquin Pajares Navarro.
. Tahonero: Ramón Cuartero.
. Tejedor: Lorenzo Cano.
. Zapatero: Isidoro Navarro.


. Jornaleros: Una de las listas más numerosas lo configuran los jornaleros:
Mariano Serrano, Vicente García, Venancio Blázquez, Venancio Muñoz, Luis Martínez, Ignacio Parra, Juan Francisco Parra, Nicolás Rinaldi, Julio López, Eleuterio Montano, Vicente Montañés, Eugenia Muñoz, Francisco Molina, Isidro Losa, Pedro Garrido, Miguel Fernández, Santiago Buendía, Desideria López, Pedro Aunión, Florencio Medina, Ignacio Marqueño, Jacinto Muñoz, Manuel Cuarenta, Matías González.

A destacar la presencia de dos mujeres, Eugenia Muñoz y Desieria López, en este grupo.

. Su sexo: Pero, sin duda, la más numerosa es la de las mujeres que participaron realizando sus donativos por solidaridad, seguramente, con otras mujeres, madres y esposas que tenían a sus esposos e hijos en la guerra. En ese caso se engloban, como era habitual entonces, con la denominación ‘su sexo”, como profesión.

Son las siguientes:

Felicia Calabria, Dorotea Calabria, Jorja Bueno, Agueda Serrano, Juana Antonia Martínez, Facunda Camacho, Bárbara Membrilla, Leonarda Moreno, Basilisa Bueno, Dolores Martínez, Modesta Gallego, Valentina Hinarejos, Visitación Valenciano, Andrea González, Josefa Losa, Inés Moreno, Simona Cuenca, Ramona López, Isabel Flores, María Rodríguez, Josefa Garrido, Ramona Martínez, Julia Muñoz, Vicenta López, María Francisca Martínez, Cesarea Losa, Asunción Membrilla, Abdona Bermúdez, Josefa Moreno, Leona Garrido, Cesárea Romero, Orencia Fernández, Juliana Hinarejos, Bonifacia Castillo, Joaquina Polo, Tomasa Flores, Josefa Linares, Francisca Montano, Martina Montano, Isabel Pajares, Eladia Sánchez, Petra Flores, Josefa Montano, Serafina Quijano, Herminia Montano, Elisa Esteban, Candelaria Algaba, María Garrido, Visitación Linares, Leandra Bermúdez, Eladia Martínez, Juana Bueno, Modesta Bueno, Mariana Espinosa, Rosa Serrano, Josefa Montano, Amadea Flores, Paula Montañés, Josefa Castellanos, Ángeles Polo, Rosa Pajares, Concepción Resta, Desamparados Polo, Jacinta Pajares, Iluminada Jimenez, Engracia Pardo, Pilar Quijano y Facunda Resta.  

 

La mayoría de las aportaciones fueron de 5, 10, 15, 20 y 25 céntimos por persona. Pero también hubo bastantes que aportaron 1, 1,5, 2 y hasta 2,5 pesetas. Todos ellos propietarios y comerciantes. Todas las mujeres que formaban la junta local dieron de 2,5 pesetas para arriba. Tres ellas, incluso, aportaron 5 pesetas, la cifra más alta. En total, esas aportaciones sumaron 109,15 pesetas; una cantidad que puede parecer insignificante, pero que en ese 1909 representaba un sueldo mensual de muchos trabajadores no cualificados que podían cobrar entre 2 y 3 pesetas al día.  Con 100 pesetas se podía cubrir la compra de productos básicos para varios meses. Por ejemplo, un kilogramo de pan costaba 0,47 pesetas; uno de carne 1,86 pesetas; un kilo de patatas, 0,19 pesetas y un litro de vino, 0,39 pesetas; según un estudio del nivel de vida en España entre 1800 y 1936 publicado en 2006.

 

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Primera página de la relación de las personas que aportaron recursos de ayuda a los
soldados heridos o fallecidos en Melilla. / ARCHIVO MUNICIPAL DE VILLAPALACIOS.

 

La cantidad recaudada fue enviada por el alcalde el 30 de septiembre (antes de que hubiera transcurrido un mes desde la petición) a Albacete; a la tesorera de la provincial Ezequiela Nieto de Fontecha. El 2 de octubre la presidenta de la junta local de Villapalacios, Juana Resta, recibió una carta de agradecimiento de la presidenta provincial, Virginia Méndez, asegurando que el dinero ya estaba en poder de la tesorera:

Cumplo el grato deber de expresar especialmente a usted y a todas las demás señoras que componen esa Junta Local, el profundo reconocimiento de esta provincial, por el brillante resultado obtenido en ese pueblo, que aunque de escaso vecindario, ha sabido en esta ocasión sin duda por el entusiasmo e interés con que ustedes han practicado sus trabajos de recaudación responder a tan patriótico fin.

 

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El dinero recaudado, serviría, según se estipulada en otro de los documentos para aliviar a los heridos y sus familias:

A las familias de los soldados muertos en el campo de batalla, por efectos de las heridas o por “enfermedades traídas de la campaña” se les abonarían 250 pesetas.

Si el fallecido fuera soltero el dinero se le daría al padre o madre o, en su defecto, a los hermanos a los que “sirviera de sostén”. Si estaba casado, a la viuda, aumentando 75 pesetas y sumando 40 pesetas más por hijo.

Para poder acceder a estas ayudas había que dirigirse a la secretaria de la Junta Central Excelentísima Señora Condesa de Serrallo, bien directamente, por mediación de las juntas regionales o provinciales. Había que especificar le nombre, edad, estado civil del fallecido, cuerpo al que pertenecía y motivos de la muerte. 

 

 

 

 

 

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