Historia de Villapalacios. Documentos. Efectos del terremoto de 1755

 

 

s El terremoto ocurrido en la Península Ibérica el 1 de noviembre de 1755 ha sido uno de los más grandes movimientos sísmicos de los últimos siglos y uno de los más conocidos por todos (superado sólo por los recientes terremotos de México en 1985, Turquía en 1999, Irán en 2003, el sutnami del Pacífico ocurrido en la navidad de 2004 o el sufrido en enero de 2010 en Haití y que ha causado cientos de miles de víctimas).

Los sismólogos estiman que la magnitud del terremoto de Lisboa pudo ser entre 8,3 y 9 (lo máximo) en la escala de Richter, con su epicentro en el océano Atlántico a unos 200 kilómetros al oeste-sudoeste del Cabo de San Vicente.

El terremoto tuvo lugar la mañana de un sábado, la festividad de Todos los Santos. En Lisboa, la ciudad más afectada, por encontrarse cercana al epicentro, el terremoto duró entre tres y medio y seis minutos, produciendo grietas gigantescas de cinco metros de ancho. En el mar, el agua retrocedió y cuarenta minutos después, tres tsunamis (desde finales de 2004 todos sabemos lo que es un tsunami) de entre 6 y 20 metros engulleron el puerto y la zona del centro, subiendo aguas arriba del río Tajo. Las llamas de los incendios asolaron la ciudad durante cinco días. El balance final fue de unas 90.000 personas muertas y el 85% de los edificios de la ciudad afectados. En otras zonas del país, como el Algarve la destrucción fue generalizada. Las ondas causadas por el terremoto y los tsunamis se propagaron alcanzando la costa inglesa y Finlandia, el norte de África, la isla Martinica y Barbados.

 

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Plano de la ciudad de Lisboa y restos actuales del Convento do Carmo


En España produjo al menos 5.300 muertos según el recuento de la época y abundantes daños. Algunas de las ciudades más afectadas fueron: Sevilla, con el 85% de los edificios afectados; Salamanca, cuya catedral nueva tuvo que desmontar el cimborrio y volverlo a levantar;  Valladolid, donde una de las torres de la catedral se derrumbó; Palencia; o Jaén, donde las torres de la catedral se agrietaron y hubo que construir el sagrario para darle consistencia a la estructura. En Alcaudete, su castillo se vino abajo, y la catedral de Baeza se desplomó. En el gran palacios levantado por Álvaro de Bazán en la pequeña localidad de Viso del Marqués (Ciudad Real), la bóveda que cubría la sala principal se vino abajo, tal y como recuerda uno de los grafitis conservados en una de las paredes del piso superior y que reproducimos aqui
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Grafito conservado en uno de los muros del palacio de Viso del Marqués (Ciudad Real), aludiendo al terremoto de 1755: "El año de 1755 tembló la tierra mientras en misa Mayor", escribió alguien, quizá Rosita Montes, que aparece en una firma en la parte superior.


El terremoto sacudió más que ciudades y edificios. Lisboa era la capital de un país muy católico, con una larga historia de inversiones en la Iglesia y la evangelización de las colonias. La catástrofe tuvo lugar un día de fiesta católico y destruyó prácticamente casi todas las iglesias importantes. Para la teología y filosofía del siglo XVIII, esta manifestación de la cólera de Dios era difícil de explicar.

El terremoto influyó en muchos pensadores de la Ilustración europea. Muchos filósofos hicieron referencia al terremoto en sus escritos, como Voltaire en Cándido o en Poème sur le désastre de Lisbonne. Emmanuel Kant publicó tres textos sobre el terremoto de Lisboa, y con la información recogida teorizó sobre las causas de los terremotos, representando el comienzo de la sismología.

La documentación sobre los efectos del terremoto en España se conserva en el Archivo Histórico Nacional (Sección de Estado. Legajos 2.909, 3.173, 3.183 y 4.821).

Fernando Rodríguez de la Torre, uno de los especialistas más destacados sobre sismología en España ha estudiado y publicado en varios artículos los datos relativos a la provincia de Albacete y sus localidades de este movimiento sísmico. Aquí seguimos fundamentalmente sus trabajos, y a ellos remitimos para un total conocimiento de lo que ocurrió en esa fecha y en días posteriores. Del primero de ellos, publicado en el año 1981, hemos obtenido la trascripción de la carta que se envió desde Villapalacios el 30 de noviembre por los cargos municipales Isidro Medina y Juan García Pretel donde se explicaba lo que había ocurrido. Pero vayamos por partes.

Al día siguiente del acontecimiento que asoló toda la península empezaron a llegar informaciones de que el movimiento se había sentido en toda España. El 8 de noviembre los reyes de Portugal enviaron una carta a caballo donde le exponían al rey español, Fernando VI, lo que allí se estaba viviendo. El rey, que había vivido en primera persona la terrible experiencia, ordenó a su secretario Ricardo Wall, que el presidente del Real Consejo Supremo de Castilla pidiera información a todos los virreyes, capitanes generales y corregidores de las ciudades del reino, y de todas las pequeñas villas de su jurisdicción, para que:

“remitan por su mano noticia exacta de si en los lugares de su jurisdicción se sintió dicho terremoto, a qué hora, qué tiempo duró, qué movimientos se observaron en los suelos, paredes, edificios, fuentes y río, qué ruinas o perjuicios ha ocasionado… y si han resuelto muertes o heridas en personas y animales, o cualesquiera otra cosa notable que consideren como precedida o causada del temblor…”.

A finales de diciembre se habían recogido 975 documentos con lo que había ocurrido en 1.200 localidades.
Rodríguez de la Torre, de la ingente documentación generada ha podido entresacar los documentos remitidos por corregidores o alcaldes de 20 localidades de la provincia de Albacete (creada con posterioridad en 1833), que son: Agramón, la capital Albacete, Almansa, Ayna, Bogarra, El Bonillo, Chinchilla de Monte-Aragón, Elche de la Sierra, Hellín, Jonquera, Letur, Lezuza, Madrigueras, Munera, Peñas de San Pedro, Socovos, Tarazona de la Mancha, Tabarra, Villapalacios y Villarrobledo.   

De las misivas mandadas, Rodriguez concluye que el terremoto en la provincia sucedió alrededor de las diez de la mañana, que duró alrededor de cinco minutos, que no se mencionan temblores premonitorios, y si alguna réplica. De los curiosos fenómenos naturales observados destacan la pérdida de frutos de los árboles y la variación del nivel de las aguas de pozos, fuentes y ríos. Muchos oyeron como las campanas tocaron solas. Como la mayor parte de las personas estaban en el interior de las iglesias, por ser día festivo y muy religioso, hubo muchos fenómenos percibidos y compartidos en el interior de estos edificios: se movían estructuras, altares, púlpitos, imágenes, se mecían las lámparas, desprendiéndose fragmentos de la estructura en algunos casos. Desde fuera se vieron las torres y espadañas moverse de lado a lado.

De los fenómenos descritos el autor concluye que el promedio provincial de intensidad sería un grado VI. Seguramente el terremoto de mayor intensidad registrado en la península ibérica, cuyos efectos se mitigaron al estar su epicentro en el mar, alejado de la costa, concluye el investigador Rodríguez de la Torre


Publicado en:
- Fernando Rodríguez de la Torre: Efectos del terremoto del 1 de noviembre de 1755 en localidades de la actual provincia de Albacete. Revista Al-Basit. Número 7, Albacete 1981, página 86-125.

 

Efectos del terremoto del 1 de noviembre de 1755 en Villapalacios.
Según carta enviada el 30 de noviembre por Isidro Medina y Juan García Pretel
Archivo Histórico Nacional (Sección de Estado 2.909, 3.173, 3.183 y 4.821)

s TRASCRIPCIÓN:

Muy Sr. Mío:
Recibimos la carta orden que V. S. nos remitió a esta Villa, la que por ella se hicieron las diligencias como se
previene con las personas eclesiásticas y seculares de las que podrían dar razón individual sobre el temblor
de tierra que hubo en esta villa el primero del corriente, que fue como a las diez de la mañana poco más a menos,
al tiempo de que la gente iba entrando en Misa mayor.
Y de las personas que no habían entrado en la iglesia vieron la torre dar vandadas a una parte y otra, tanto que los vecinos que tienen sus casas cerca de dicha torre desampararon sus casas temiendo la ruina que podía causar por el quebranto de la torre.
Y, al mismo tiempo, la gente que había dentro de la iglesia salieron viendo afuera por el motivo de que los arcos que mantienen la bóveda se cayeron en tierra la mayor parte de ellos, y al mismo tiempo se quebrantaron las junturas de las cuatro murallas que forman la Capilla mayor y por lo que hace a lo demás de la nave de la iglesia quedó bastantemente quebrantada, tanto que si la hubiera otro acomodo para celebrar misa se cerrara dicha iglesia.
Por lo que hace a lo demás del pueblo sólo una casa se hundió la mayor parte de ella, y muchas quedaron muy quebrantadas por el grande estrépito que en ellas hubo.
Por lo que hace a las gentes no hubo quebranto alguno. Ni tampoco en animales, fuentes ni ríos.
Esta es la razón individual y fija que dan todas las personas de razón que lo vieron y por lo que hace a las señales que no previnieron cosa alguna por la tarde del día de antes.

Dios guarde a V. S. muchos años. Isidro Medina, Juan García Pretel.
Vª Palacios, y noviembre 30 de 1755.
Justicia y Regimiento de la Villa de Vª Palaz.os

Señor Don Juan Palanco (Corregidor de Alcaraz, quien lo remitió el 7 de diciembre de 1755).

 

s COMENTARIO:

Según Rodríguez de la Torre, las contestaciones recibidas tras el terremoto relatan de forma variada "misiva muy corta o muy larga; -a la pata llana o con barroquísima literatura- la realidad de lo ocurrido". En nuestro caso, y como ha ocurrido en otras ocasiones, nos hubiera gustado que los informadores hubieran aportado más información que hubiera quedado para la posteridad. Pero tenemos que conformarnos, sobre todo, pensando que de la mayoría de pueblos no se conserva información.

Según la carta enviada como respuesta, el terremoto se sintió alrededor de las diez de la mañana, en el mismo momento en que los habitantes de Villapalacios estaban entrando en la iglesia pues, como se ha dicho, era la festividad de Todos los Santos. Según la carta los que no habían entrado vieron como la torre campanario daba bandazos de una lado a otro, y los vecinos cercanos a ella abandonaron sus casas por temor a que se cayera encima.

Los que ya estaban dentro del templo corrieron a la plaza huyendo de la sacudida. Todos, los de dentro y los de fuera vieron como la bóveda que cubría el presbiterio se venía abajo y las paredes de la capilla mayor se resentían quedando fuertemente afectadas.

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Detalle de la imagen representada de la iglesia de San Sebastián de Villapalacios, en el Catastro de la Ensenada, apenas unos años antes del terremoto, donde se ve la torre y la bóveda del presbiterio que se hundió en 1755. Y, a la derecha, una de las columnas adosadas que se conservan que aguantaban la bóveda de presbiterio.


Fue tal lo afectado que quedó del edificio, que se pide que se cierre y se busque  otro acomodo para celebrar misa.
Del resto de edificios, menciona que sólo una casa se vino abajo, aunque no dice dónde, y que muchas viviendas también se vieron afectadas.

No se lamentaron muerte ni de personas ni de animales.

No hemos encontrado en la documentación conservada en la localidad mención alguna a los efectos del terremoto, ni que la iglesia tuviera que ser cerrada, como se pedía, ni tan solo arreglada en los años siguientes. Sabemos que la estructura de este edificio cambió y que algunas de las consecuencias negativas del temblor se arrastraron durante años: la capilla de la Encarnación que funcionaba desde finales del siglo XVI se hundió y desapareció, incluso del conocimiento colectivo de la localidad y la bóveda que coronaba el presbiterio ya no se recuperó más hasta que siglos más tarde encontró una cubierta definitiva y diferente. Lo que si es verdad es que, como ocurriría en otras localidades de toda España, hubo un antes y un después del terremoto y que su recuerdo perdura en la memoria colectiva de todos los de Villapalacios.




REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
-
Fernando Rodríguez de la Torre: Efectos del terremoto de 1 de noviembre de 1755 en localidades de la actual provincia de Albacete. Al-Basit, núm. 10. 1981, pág. 85-126, Nuevos documentos albacetenses sobre el terremoto de 1 de noviembre de 1755. Al-Basit, núm. 17. 1991, pág. 147-167 y Los terremotos en la provincia de Albacete. Cuadernos albacetenses, 1. Instituto de Estudios Albacetenses. Albacete 1995.

- José Manuel Martínez Solares: Los efectos en España del terremoto de Lisboa (1 de noviembre de 1755). Monografías del IGN, núm. 9, 756 páginas. Madrid 2001

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